PANORAMAS UTÓPICOS Y DISTÓPICOS

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Recupero rastros de lo existente, de lo que hay, y en función de ellos construyo ficciones en torno a lo que podría llegar a haber, planteando dos escenarios contrapuestos: uno idílico, y otro apocalíptico.

Algunas imágenes provienen de registros duros de la realidad política y social, de fotos de prensa. Otras tienen un origen más difuso y recuperan dibujos provenientes de aquellos libros que me leía mi madre cuando era niña y que se han colado en mi imaginario, en mis sueños.

Los los rasgos de los personajes son exagerados para hacerlos evidentes. Pintar se convierte en esta serie en un ejercicio personal para decodificar, nombrando, la extraña maraña que llamamos realidad.

 

Trazada por medio de esténciles perforados, los puntos están formados por pequeñas dosis de carboncillo que se adhieren a la tela, provocando la sensación de un tatuaje fino apenas iluminado con una sutil dosis de un tono que recuerda la piel de los pergaminos utilizados en las postrimerías de la Edad Media para dibujar mapas. (José Manuel Springer. Curador. Catálogo Piel)

 

La obra reciente de Campiglia puede interpretarse como una exploración del acto de dibujar; el trazo, ya sea el acto lúdico infantil o el esquema técnico, constituye tanto una manera de representar los objetos de la realidad y de convertirla en una abstracción; esta doble capacidad es desarrollada a partir de grandes extensiones en que los trazos se repiten y entrelazan, creándose en el proceso obras que aparentan tanto paisajes como códices o diagramas que, de cierta manera, evocan ciertas formas ancestrales de expresión, como el arte rupestre o el paisajísmo oriental. (Jorge Reynoso Pohlenz. Curador. Catálogo Piel)

 

Le interesan los fantasmas del nombre y de las cosas, porque, está claro que el recuerdo es un fantasma que vive en los parajes de la memoria, pero, ¿de qué es espíritu el recuerdo, de las cosas per se o de sus nombres.

 

[…]

 

En la pintura de María Campiglia hay una noción de espera aletargada, hay acento en la oscuridad del  trazo, y cuando éste se llena de amalgama, busca reparar la culpa del atrevimiento con plastas blancas que se vuelven sombras y silencios frágiles que permiten al color negro, sentirse luz.

 

(Luis Ramaggio. Filósofo. María Campiglia, hacia una estética del recuerdo. Revista Quadro)

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